Compañeros

  • 1998
  • Antena 3
  • 9 temporadas
  • 121 episodios

Los veía jugar: se empapaban a manguerazos. Parecía que se había parado el tiempo, que todo era igual que cuando nos conocimos. Y deseé que no terminara ese momento y, aunque en el fondo sabía que todos íbamos a cambiar, algo me decía que seguiríamos siendo amigos. Siempre.
— LUISMI

Guion primeras temporadas

Manuel Valdivia (producción ejecutiva)
Nacho Cabana
Manuel Ríos
Chus Vallejo
César Vidal
Pablo Barrera
Nuria Bueno
Juanma Ruiz
...

Dirección primeras temporadas

Manuel Valdivia
Guillermo Groizard
Manuel Ríos

Reparto

Concha Velasco
Beatriz Carvajal
Miguel Rellán
María Garralón
Francis Lorenzo
Eva Santolaria
Antonio Hortelano
Julián González
Duna Jové
Lara de Miguel
Manuel Feijóo
César Vea
Estrella Zapatero
Olga Molina
Daniel Retuerta
Manuel Zarzo
Paz Vega
Tina Sáinz
Mercè Pons
...

Así comenzó Compañeros

Aún conservo las notas apresuradas que escribí a mano, en el revés de una página de guion, para presentar Compañeros a los medios de comunicación el martes 24 de marzo de 1998, un día antes del estreno. Yo no tenía ni la menor idea de si la serie iba a ser un éxito o un fracaso de audiencias, nadie lo sabe antes de la emisión, pero les conté con entusiasmo ciego de qué iba la serie, qué queríamos transmitir con sus historias:

Compañeros, chavalas y chavales que descubren el mundo, que aprenden a vivir.

Compañeros de trabajo, profesoras y profesores que intentan resolver la paradoja de educar a sus alumnos mejor de lo que les educaron a ellos, que les enseñan a aprender, que les ayudan a crecer, profesionales que, por encima de todo, creen en la educación en valores: pluralidad, participación, solidaridad, integración, respeto a la diversidad.

Compañeros sentimentales, algunos estrenando sus primeras relaciones; otros, más adultos, intentando rehacer su vida afectiva después de haber fracasado; otros, más maduros, luchando por conservar día a día la ilusión después de una larga convivencia

En Compañeros hablamos de asuntos reales y conflictivos: la integración, el fracaso escolar, la violencia, la educación sexual… No es una serie de buenos y malos, sino de gente que a veces acierta y a veces se equivoca. Pero es una serie optimista, no en el sentido facilón en el que a veces se plantean ciertas telecomedias. Es optimista porque por definición lo son los profesionales de la educación al pensar que se puede mejorar por el conocimiento. Un notario puede ser pesimista; un profesor, no.

A seguir luchando

En pleno éxito de la serie Menudo es mi padre, nos propusimos repetir la misma estrategia que habíamos llevado a cabo en Médico de familia: irme con parte del equipo de guion para poner en marcha una nueva serie, una ficción protagonizada por profesores y estudiantes de un colegio de barrio.

En cuanto estuvo listo un primer desarrollo del proyecto, introdujimos el universo del colegio en varias de las tramas de Menudo es mi padre, una manera de ensayar el nuevo concepto.

En esa primera versión, el personaje principal no estaba interpretado por Concha Velasco, sino por Álvaro de Luna, Tomás en la ficción, profesor de Literatura.

Por múltiples vicisitudes, el proyecto se paralizó. Llegué a temerme una cancelación definitiva, pero unos meses después de grabarse el plano con el que acababa Menudo es mi padre, una despedida donde Miguel Rellán y María Garralón se animaban el uno al otro —“A seguir luchando”—, ambos se reencontraban en el vestíbulo del colegio Azcona con el mismo espíritu de resistencia.

Una serie Comprometida

El parón sirvió para profundizar y mejorar la creación de Compañeros. Fue especialmente valiosa la inmersión en el colegio Montserrat, gracias a la colaboración de varios profesores a los que conocía por mi vinculación con Acción Educativa, una asociación de renovación pedagógica con la que llevaba colaborando varios años impartiendo cursos y talleres de creatividad con medios audiovisuales en las aulas.

Fueron semanas de aprendizaje sobre la realidad educativa antes de escribir una sola línea de guion.

Alumnos y profesores se familiarizaron enseguida con mi pequeña cámara doméstica. Las entrevistas y las horas grabadas en las clases diarias nos sirvieron para perfilar personajes, recopilar situaciones y conflictos y, sobre todo, para asimilar la atmósfera auténtica de la comunidad escolar, la riqueza y naturalidad de sus interrelaciones.

Esa concienciación se plasmó después en las tramas de Compañeros. Con el rigor en el asesoramiento de pedagogos y documentalistas, tratamos asuntos como el acoso escolar, el consumo de drogas y alcohol, la depresión en el profesorado, la homofobia, la integración de discapacitados, las conductas machistas, el auge de ideologías intolerantes…

¿La última secuencia de Quimi y Valle?

El 21,7% de cuota de pantalla con 3.252.000 espectadores de media en la primera temporada sería considerado hoy un grandísimo éxito, pero con los baremos de entonces la cadena quería cargarse la serie. Compañeros era muy realista en aspectos como el lenguaje, las relaciones sexuales, la violencia juvenil… El consumo en familia se complicaba por la forma de abordar los temas más conflictivos, los que provocaban una controversia entre padres e hijos. Eso pudo dificultar su seguimiento. Era difícil consensuar públicos.

Compañeros estuvo a punto de cancelarse tras solo 12 episodios. Una preciosa secuencia pudo ser la última de Valle y Quimi. El curso ha acabado. Los dos han suspendido y tienen que repetir. De madrugada se fugan a la playa. Quimi le propone pasar todo el verano viajando por Europa y ya no volver en septiembre al colegio…

En la encrucijada de desaparecer

Acudí a una reunión en la sede de Antena 3 para tratar de convencer a sus ejecutivos de que revirtieran una decisión ya tomada. El único cambio tangible que les podía ofrecer iba en realidad en contra de la comercialidad de la serie: la sustitución de su gran estrella, Concha Velasco.

Concha hizo un esfuerzo sobrehumano para grabar esa primera temporada. Cada mañana acudía al plató con extrema profesionalidad tras haber representado la noche anterior una función teatral en la que llevaba el peso durante casi tres horas.

Además del cansancio, Concha se sentía fuera de sitio porque, aunque nominalmente era la protagonista, lo cierto es que los episodios resultaban muy corales y, a menudo, otros personajes —sobre todo, los más jóvenes— tenían igual o mayor relevancia que ella, un hecho inédito en su carrera profesional. Además, las historias de su núcleo familiar no acababan de funcionar; parecían en un tono diverso al resto, menos naturales. Yo era consciente de que para ella y para la serie era mejor que no continuara en caso de que consiguiésemos la renovación. No tuve que pasar el mal trago de comunicárselo: Concha Velasco se anticipó y dejó Compañeros con alivio.

En aquella reunión crítica me empleé con pasión, aunque sin más argumento que mi propia confianza en las fortalezas de la serie: solo había que tener un poco de paciencia para que los personajes terminaran de calar. Me acompañaba Jose Mari Isarri, director financiero de Globomedia, que cuadró los presupuestos para conseguir una moratoria de seis episodios, suficientes para constatar que Compañeros estaba más que viva. La audiencia fue creciendo como un tsunami, un raro fenómeno televisivo. Unos meses más tarde llegaron los reconocimientos; el día antes de recibir el Ondas, batimos nuestro récord, unos seis millones de espectadores.

Valle y Quimi

Sin duda, la empatía con los personajes y el valor de la amistad fueron decisivos en la enorme repercusión de Compañeros; en especial, entre los más jóvenes. Y entre esos personajes, por supuesto, se encontraban Quimi y Valle. Con Antonio Hortelano lo teníamos claro desde la primera versión, cuando aún estábamos grabando Menudo es mi padre. El director de casting Luis San Narciso me lo recomendó y le dimos un papelito de chico malote en la serie del Fary para que se fuera soltando.

Con Valle tardamos más en decidirnos, había varias candidatas; quien más me convenció fue una actriz catalana que también había intervenido en Menudo es mi padre como secundaria, Eva Santolaria, una empleada de un súper entre dulce y descarada.

Entre Eva y Antonio se estableció una conexión especial y dieron a sus personajes una verdad emocionante: Valle y Quimi, rebeldes de barrio y románticos, cada uno a su manera.

No te fallaré

Aún hoy me impresiona la importancia que para tanta y tanta gente tuvieron Valle, Quimi y los demás amigos de la pandilla —Arancha, César, Sara, Luismi, Isabel, Eloy, Tanja…—; me conmueve el afecto que generaron, cómo aquellos personajes y sus historias marcaron a tantas chicas y chicos que crecieron con ellos.

Compañeros en acción

Compañeros ya no parecía una teleserie familiar grabada en un decorado simple. Además de la proliferación de localizaciones naturales, el complejo del colegio en el plató nos permitía grabar en 360º. La realización era muy dinámica, especialmente con el uso de la steadicam en complicados planos secuencia.

Capítulo a capítulo, experimentábamos nuevos procedimientos, y nos preparábamos para la siguiente producción.

Con Compañeros ya plenamente consolidada, me disponía una vez más a crear con parte de los guionistas otra serie, una de policías, un género que adoro. Para aprender a manejarnos en la acción, introdujimos en las tramas de Compañeros escenas que suponían un gran reto en una época en la que la tecnología y los efectos especiales eran aún muy caros y precarios.

Incluso nos permitimos un cruce de universos en el episodio en el que los patrulleros de Policías en el corazón de la calle intervenían en el colegio por un secuestro perpetrado por unos delincuentes fugitivos.

Al final

Manuel Ríos me sustituyó como productor ejecutivo hasta el final de Compañeros. Llevó a cabo un espléndido trabajo. Él tuvo que manejar el difícil cambio de pandilla: Valle y Quimi no podían repetir y repetir en un tiempo suspendido. Y los volvió a reunir en la película No te fallaré —ya fuera del colegio Azcona, en un salto temporal de tres años—, donde ambos se veían envueltos en la intriga criminal de una banda mafiosa.

La última aparición de Valle y Quimi en Compañeros coincidía con el fin de curso y se cerraba con un epílogo precioso: un homenaje a la pandilla original con la canción de Amaral Al final. Vidas de ficción, que imaginamos y escribimos y se hicieron verdad, vidas que forman parte de la memoria sentimental de varias generaciones.

La biblia original de Compañeros ocupa más de 200 páginas donde se describe con minuciosidad el universo de la serie y sus personajes, un sólido punto de partida al que hicimos caso… hasta cierto punto. ¿Eran Valle y Quimi sobre el papel tan-tan-tan protagonistas?