Entretenimiento

Un paréntesis entre los formatos educativos y documentales y mi dedicación plena a la ficción: la televisión de puro entretenimiento, divertida y de calidad.

1991 - 1994

Gracias a dios terminó el 92

Los Juegos Olímpicos de Barcelona, la Exposición Universal de Sevilla, la inauguración del AVE… 1992 fue el año apoteósico de España y con tal motivo realicé para Telemadrid el típico programa resumen de final de año, aunque con una singularidad: el especial se emitió el 28 de diciembre de ¡¡¡1991!!!

Este satírico noticiero de lo que aún no había sucedido fue una genial idea de Máximo Pradera y Carlos López Tapia, que firmaban como Lo que yo te diga. Yo me encargué como realizador de dar la mayor apariencia de veracidad a sus ocurrencias. Con la IA de hoy habría sido muy fácil recrear los acontecimientos de ese falso 1992, pero nos buscamos la vida. Por ejemplo, ¿cómo contamos que Pedro Almodóvar había dirigido un remake de Marcelino pan y vino financiado por la Conferencia Episcopal? Pues con la complicidad del propio Almodóvar y rodando como muestra una secuencia con su estilo característico.

El coste faraónico de la alta velocidad, la ruina de las instalaciones olímpicas, los 92 grandes incendios que desertificaron el país… Entre otros muchos asuntos, también nos hicimos eco de los efectos de la ley Corcuera, la de la patada en la puerta, aunque en realidad, en el momento de grabar nuestro especial, todavía faltaban unos meses para que entrara en vigor.

Recuerdo con especial cariño el bloque donde se reseñaban las 92 películas que en ese fantástico año se habían rodado sobre Cristóbal Colón: fue cuando conocí a Miguel Rellán, uno de los mejores tipos con los que me he cruzado en mi vida profesional.

Disfruté la grabación de Gracias a dios terminó el 92, un trabajo delicioso, desternillante por momentos, el último que realicé por libre, justo antes de ir contra mi naturaleza independiente y fichar dentro del organigrama jerarquizado de Telemadrid.

Programas de Telemadrid

Durante mi primer mes en Telemadrid, una o dos veces por semana entraba al despacho de José Miguel Contreras (otro de mis grandes amigos desde que estudiamos en el Instituto Oficial de Radio y Televisión), y dimitía de manera irrevocable. No me acostumbraba al trabajo dentro de una tele. A mí me gustaba crear, escribir y dirigir a mi aire, no tener que reunirme con José Luis Moreno para decirle de la manera más amable posible que, por mucho que insistiera, no nos interesaba lo más mínimo contratarle sus rancias galas musicales.

No me largué por pura lealtad a mi muy convincente amigo, un sabio de la tele, la política y la vida, y fue una gran suerte para mí porque pude participar del gran cambio que Contreras lideró en la mejor época de Telemadrid, la más libre e innovadora. Aprendí desde las entrañas cómo funciona una televisión y, como responsable del área de Entretenimiento, contribuí a poner en marcha la primera serie del canal, Colegio Mayor, y programas tan míticos como La noche se mueve, el late night a la americana que presentaba el Gran Wyoming.

Rompecabezotas

Una rareza en mi trayectoria profesional de la que estoy muy orgulloso. Ya fuera de Telemadrid, creé un concurso para la televisión vasca, uno de los típicos de preguntas y respuestas, al que añadí un elemento diferencial: la resolución del contenido oculto de una suerte de rompecabezas. Cada respuesta acertada servía para desvelar una pieza del puzle de una imagen que podía pertenecer a temáticas muy diversas: personajes históricos, animales, ciudades, escritores... El concursante que antes adivinaba el contenido del rompecabezas acumulaba un buen dinerito. Lo presentaba Juanma Iturriaga, al que nunca le llegué a confesar que yo era de los que gritaba “Itu, Itu” cuando en sus tiempos de jugador metía una canasta de palomero. Rompecabezotas era un formato que invitaba a participar en casa y obtuvo un éxito impresionante en Euskadi, con audiencias por encima del 30% de cuota de pantalla. Se grabaron más de mil programas. Fue mi último trabajo antes de dedicarme de lleno a la ficción.

Street music

Street Music es puro entretenimiento… para mí. Un canal de Youtube dedicado a músicos callejeros que he ido conociendo en ciudades como Madrid, Barcelona, Berlín, Nueva York, París, Roma...

Street Music tiene 27.000 seguidores, con más de 300 vídeos que he grabado personalmente. Nunca lo hago de extranjis, siempre pido permiso a los músicos. Con mi cámara me gusta acercarme a ellos para obtener el mejor sonido posible, moverme a su alrededor, sumergirme en su música: una maravillosa manera de entenderla y disfrutarla.

A menudo, estos vídeos les sirven a los músicos para promocionarse, como apoyo en sus crowdfundings para sacar sus primeros discos o, incluso, para conseguir contratos de actuaciones. De mis encuentros con ellos y de las historias que me han ido contando, surgió la idea de hacer una serie en la que la música formara parte importante, uno de mis proyectos pendientes. Mientras, para mí es un auténtico placer patear las calles de las ciudades a las que viajo y descubrir en cualquier esquina a músicos tan talentosos.