Más que amigos

  • 1997
  • Telecinco
  • 29 episodios

El piso está muy bien y yo solo no podría pagarlo, pero Mar, ¿por qué no me has consultado? Es que para mí vivir juntos es como si nos casáramos un poquito.
— VÍCTOR

Guion primera temporada

Manuel Valdivia (producción ejecutiva)
Nacho Cabana
Nuria Bueno
Álex Pina
Cristina López
Juanvi Pozuelo
Antonio Venegas
Felipe Mellizo
Pablo Tébar
...

Dirección

Daniel Écija (episodio 1)
Manuel Ríos
Jesús del Cerro
Víctor García
César Rodríguez

Reparto

Alberto San Juan
Melanie Olivares
Ana Risueño
Jorge Bosch
Leire Berrocal
Beatriz Bergamín
Sergio Otegui
Paz Vega
Virginia Mataix
Iñaki Miramón
Elena Ballesteros
...

Una vorágine creativa

Me encanta la cabecera de Más que amigos. Refleja muy bien la energía, la luminosa vitalidad de esta producción que Telecinco nos requirió para sustituir a Médico de familia en verano, un encargo con dos condiciones: bajo presupuesto y extrema urgencia en la ejecución.

Dani Écija y yo volvimos a coincidir en esta serie después de nuestra feliz experiencia en Médico. Aunque Dani no pudo participar en la preparación por un doloroso asunto familiar, pudo incorporarse justo a tiempo para dirigir el episodio 1. La creación y la escritura de los primeros episodios se solaparon con el casting, la construcción de los decorados, las pruebas de peluquería, maquillaje y vestuario... Un mes y medio de vértigo, una locura maravillosa, hasta que se estrenó el lunes 7 de julio de 1997.

Un lujoso reparto de jóvenes casi desconocidos

Fotografías inéditas de las pruebas de vestuario

El primer personaje de Paz Vega

Según me contó el director de casting Luis San Narciso, Paz Vega se presentó recién llegada de Sevilla con su currículo escrito a mano en una hojita de papel arrugada. Nunca había trabajado de manera profesional, pero enseguida vimos su potencial. Para que se fuera curtiendo, nos dio tiempo a introducir su personaje en un episodio de Menudo es mi padre: Olga, una sevillana de Triana, recién aterrizada en Madrid, que sueña con ser actriz...

Alegrías y decepciones

Esos veinteañeros eran más que amigos: en su tránsito a la vida adulta compartían amores y desamores, esperanzas y fracasos, risas y lágrimas.

Me siento orgulloso de la primera tanda de episodios, los que se emitieron en aquel intenso verano del 97; por eso me dolió tanto que me obligaran a dejar la serie cuando se extendió al otoño y al invierno por su buena acogida. Pudo ser mi última ficción: quien decidió apartarme pretendía que ya solo me dedicara a emitir informes de asesoramiento de las series que pusiera en marcha la productora Globomedia para la que yo trabajaba.

No entendía la razón; viví el apartamiento como una deslealtad, una gran injusticia. A los pocos días caí desmayado cuando hacía la compra en un súper. Mientras me hacían pruebas en Urgencias, suponía que había sufrido un problema cardíaco, pero se trataba de una crisis de ansiedad.

Decepciones y nuevas oportunidades: de haberme rendido no habría creado una serie en la que ya llevaba un tiempo trabajando —sobre uno de mis temas favoritos, la educación—, una que se desarrollaba en un centro al que llamé Colegio Azcona en homenaje a Rafael Azcona, el guionista de obras maestras como Plácido o El verdugo, el referente de todos los que nos dedicamos a contar historias.