¡¡Esta mierda de terrícolas se van a enterar!!
— DOLF
Pené por mi dimisión de Mis adorables vecinos, pero una familia de alienígenas me sacó del ostracismo. Mikel Lejarza, que había dejado la dirección general de Telecinco para fichar por Globomedia, consiguió que la operadora Amena nos contratara para producir una de las primeras series en el mundo para las pantallas de los teléfonos móviles. Y les encantó la gamberrada de idea que les propusimos.
Una familia natural del lejano planeta Oluk Xramtá se pierde en su viaje de vacaciones y naufraga en la Tierra, concretamente en un desguace de Usera, en las afueras de Madrid. Por razones de supervivencia y hasta que puedan reparar su nave, simulan ser una familia de lo más normalita. Los inconvenientes de la vida terráquea –los atascos, el precio de la vivienda, no encontrar aparcamiento, los ruidos de las obras, los taxistas charlatanes, los camareros que se hacen el sordo, la teleoperadora que se resiste a dar de baja la línea de Internet, un niño cabrón que no deja de molestar...– harán aflorar su verdadera naturaleza maligna. Tienen superpoderes y adoran hacer el capullo: son Supervillanos. ¡La humanidad está en peligro!
Los culebrones en microseries para móviles son hoy una tendencia que ha explotado en China y se extiende al resto del mundo. Veinte años antes, nos adelantamos con el formato de Supervillanos: 40 episodios de 3 minutos, como una tira de comic satírica, la mirada sarcástica de unos extraterrestres a la irracionalidad de nuestro modo de vida.
Cada jueves, a las 6 de la tarde, se podía descargar en el móvil un nuevo episodio por 60 céntimos de euro. Ignoro cuántas descargas se produjeron, supongo que no demasiadas. También se emitió en tandas de varios episodios seguidos en los primeros días de La Sexta, a finales de marzo de 2006, cuando el nuevo canal apenas tenía audiencia. Es mi serie menos vista, casi inédita, pero a mí me parece especial. Se trata de una rareza narrativa, con un humor insolente y transgresor y un ritmo trepidante, repleta de efectos especiales de tebeo y una canción supervillana que, ¡ay!, casi nadie escuchó. Ahora tienes la oportunidad.