Todos hemos dejado nuestras casas, nuestras tierras, con la esperanza de una vida mejor en el Nuevo Mundo… Y no vamos a renunciar a ese sueño.
— MENCÍA DE CALDERÓN
Como tantos otros en la industria de ficción, yo también me vi afectado por la gran crisis económica que estalló en 2008 y que en España se extendió casi hasta 2014. Años de vacío en los que muchos proyectos se fueron al garete; entre otros, Ibiza, una nueva serie policíaca a la que Antena 3 dio luz verde, pero cada vez que nos reuníamos con la cadena para cerrar el contrato, nos recortaban más y más el presupuesto, hasta que se hizo inviable: no podíamos trabajar a pérdidas tan gravosas. De aquel agujero negro emergimos con la miniserie El corazón del océano, un encargo de Antena 3 Films en 2011 que la cadena tardó más de dos años en emitir.
El encargo consistía adaptar una novela de época, un proyecto imposible. Cuando me lo propusieron, me preguntaron mirándome a los ojos: el presupuesto es el que es, ¿seréis capaces de producirla? Yo ya conocía la obra: mil aventuras en el siglo XVI, una travesía en tres naos al Nuevo Mundo, el ataque de piratas franceses, el naufragio tras una tormenta descomunal, enfrentamientos con los nativos, la lucha por la supervivencia en una singladura épica de más de dos mil kilómetros por la selva… Se hizo un silencio largo y al cabo creo que apenas se me notó el temblor en la voz: por supuesto que sí.
Hasta entonces siempre había trabajado con ideas originales, era la primera vez que acometía una adaptación, pero la novela de Elvira Menéndez me atrapó; sobre todo, porque estaba inspirada en unos fascinantes hechos históricos que pude contrastar en una amplia bibliografía: el viaje de 80 mujeres al Nuevo Mundo en busca de una vida mejor.
El emperador Carlos nombró como Adelantado a Juan de Sanabria en una expedición de tres navíos para colonizar nuevos territorios, pero, preocupado por el creciente mestizaje, le puso como condición que reclutara a doncellas de familias hidalgas para matrimoniar con colonos en el Nuevo Mundo para “el mejoramiento de la sangre”. Fueron 80 chicas, algunas con sus padres, otras solas, algunas aún niñas. La mayor parte no conocían más que el pueblo extremeño donde habían nacido. No habían visto nunca el mar.
Poco antes de zarpar, el Adelantado falleció y el viaje estuvo a punto de suspenderse, pero entonces emergió la figura de su viuda, Mencía de Calderón. Enfrentándose a los prejuicios, se puso al frente de la expedición. Comprometida con las mujeres, con un coraje y una determinación conmovedores, nunca se rindió ante los peligros y desgracias de un viaje que debía haber durado unos meses y se extendió durante seis años hasta llegar a su destino.
Hugo Silva es Juan de Salazar, el comandante de la flota. Hombre de acción, valiente y práctico. Frustrado por fracasos anteriores, representa la búsqueda de fortuna y la gloria. Mujeriego, sin ataduras, descubre en Mencía a la primera mujer que le hace frente y le obliga a tragarse sus prejuicios, la primera a la que admira y le provoca una pasión desconocida. Por ella y sus ochenta doncellas merece la pena seguir adelante.
Ingrid Rubio es Mencía de Calderón. Discutí mucho con la cadena hasta que me dejaron por imposible: ellos pretendían que el papel lo interpretara una actriz de carácter, de presencia imponente, con mucha energía y fuerza en la voz. Pero precisamente la aparente fragilidad de Ingrid era su gran atractivo, el contrapunto a la necesidad de convertirse en la líder de la expedición. Adelantada en un mundo de hombres, Mencía vive durante el periplo una radical transformación: su estricta moral se resquebraja, su mente se abre, se hace más fuerte, más libre.
Álvaro Cervantes es Alonso. Joven de ascendencia humilde, aunque instruido en un monasterio. Se embarca huyendo de la venganza tras matar a un linajudo que abusaba de una cría. En el viaje descubre el valor de la amistad, termina de hacerse un hombre… y se enamora de quien no debe. La diferencia de clases hace imposible su amor por una de las doncellas. Pero ¿por qué perpetuar en el Nuevo Mundo los errores e injusticias del Viejo?
Clara Lago es Ana, una de las jóvenes hidalgas. Adolescente inconformista e inteligente, la única que sabe leer y escribir. Se rebela contra la imposición de casarse con un rico conquistador. Sueña con vivir las aventuras que ha leído en los libros y se encuentra con el hambre, la peste y la crueldad. Sueña con un amor romántico, novelesco, y descubre el arrebato de la pasión auténtica.
La serie se grabó en escenarios naturales de Cádiz, Huelva y, sobre todo, en Colombia. Como en el viaje de las doncellas, las adversidades aumentaron a medida que avanzaba la producción: largas jornadas a bordo de una nao en alta mar, expuestos a las difíciles condiciones de navegación del siglo XVI, y la dureza de la selva: parajes penosos, humedad y temperaturas asfixiantes, picaduras… Para hacer realidad la locura, Pablo Barrera -secundado por el otro director, Guillermo Groizard- se puso al frente de nuestra expedición.
Hay un gran esfuerzo detrás de cada plano, una minuciosa planificación y una realización muy contemporánea, una atractiva y rompedora factura visual.
En El corazón del océano nos alejamos del estereotipo de las series de época hieráticas, en las que nadie se mueve, como si estuvieran posando para un pintor de cámara. En la serie hay movimiento y vida. Los personajes son gente normal que sufre calamidades y se enfrentan a aventuras épicas, pero también disfrutan, ríen, juegan y aman.
Entre tantas y tantas escenas bellas, espectaculares, de intensas emociones o repletas de peligros e infortunios, recuerdo con agrado una extremadamente sencilla, pero que define muy bien desde la cotidianeidad el cambio vital de aquellas mujeres.
El corazón del océano rebosa vida y transmite alegría de vivir porque trata de personajes apasionados que, incluso cuando todo parece perdido, nunca se rinden en el empeño de cumplir sus sueños.
El relato del extraordinario viaje de Mencía y las ochenta doncellas fue mi último trabajo en la productora Globomedia. Habían transcurrido más de veinte años desde que creé Médico de Familia. Me despidieron cuando empezábamos a dejar atrás el paisaje como de batalla de la gran crisis. No pude llevar a término algunos proyectos preciosos, pero, de otra manera, mantengo intacta mi pasión por contar historias.

129 secuencias. 40 personajes. Múltiples localizaciones naturales. Una manera contemporánea de narrar el comienzo de una aventura de época.