Cuenta atrás

  • 2007
  • Cuatro
  • 29 episodios

¿Quién y por qué?
— PABLO CORSO

Guion

Manuel Valdivia (producción ejecutiva)
Chus Vallejo (co-producción ejecutiva)
Pablo Barrera
Juanma Ruiz Córdoba
César Vidal

Dirección

Pablo Barrera (producción ejecutiva)
Sandra Gallego
Guillermo Fernández Groizard

Reparto

Dani Martín
Bárbara Lennie
Álex González
Teresa Hurtado de Ory
José Ángel Egido

Un policial diferente para un canal en vanguardia

Cuánto echo de menos los primeros años de Cuatro, la cadena moderna y atrevida que dirigía con pasión la llorada Elena Sánchez. Conectamos desde la primera reunión, y de ese buen entendimiento surgió Cuenta Atrás, mi serie más internacional, con la que retomaba el género policíaco, un drama innovador construido sobre la urgencia, escrito y producido con libertad y una alegre pulsión creativa, la de quien cree en lo que está haciendo.

A contrarreloj

La cadena nos permitió un lujo en aquella época: producir episodios de solo 50 minutos, en lugar de las desmesuradas duraciones de las ficciones españolas. Gracias a esa rareza, nos reinventamos: tras el formato abierto y multitrama empleado en Policías en el corazón de la calle, creamos un procedimental de trama única y autoconclusiva, una sola historia por episodio, un caso que debe ser resuelto por un grupo de la policía judicial especializado en delitos graves, en un tiempo límite, a contrarreloj.

Cada episodio comenzaba con una situación de extrema gravedad cuyo desenlace se dejaba en suspenso hasta el clímax, en la parte final del capítulo. Tras este avance, arrancaba la historia unos días, horas o minutos antes, con una nueva situación que provocaba la intervención de la unidad policial, el detonante de la cuenta atrás.

Los policías investigaban el caso a lo largo del capítulo acuciados por la urgencia de lo que podría ocurrir, con recordatorios del tiempo que se va descontando.

Y hacia el final se retomaba el momento de alta tensión con el que se iniciaba el episodio: …3, 2, 1, 0.

Prólogos paradójicos

Los sorprendentes prólogos que avanzaban temporalmente lo que ocurriría al final del episodio (flashforwards, en la jerga de los guionistas) eran un eficaz instrumento para atrapar la atención. Mostraban una situación límite, a menudo paradójica con la escena colocada justo a continuación, en el arranque del caso un cierto tiempo atrás, y despertaban la curiosidad por saber cómo se llegaría a ese momento álgido, el clímax de la historia.

En el corazón de las historias

En la frenética carrera contrarreloj para resolver el caso, la acción era un factor relevante, pero el verdadero motor de las historias era la intriga, la investigación de los policías para averiguar la verdad tras las apariencias. Para eso aplicábamos una estrategia muy de Wallander, el policía de las novelas de Henning Mankell: ¿quién y por qué? Solo con el conocimiento profundo de las víctimas y los implicados se puede llegar hasta la verdad. Saber cómo son da la clave para averiguar lo que ha pasado, para evitar lo que aún puede ocurrir. En un tiempo limitado -a veces, en los 50 minutos de duración real del capítulo-, los policías iban retirando capas de cebolla hasta revelar el secreto, como el del terrorista que está a punto de inmolarse en un autobús: ¿quién es? ¿por qué lo hace?

Finales felices... o no

El 3, 2, 1, 0 abocaba a la resolución del caso, un final no siempre cerrado o de ambiguo significado. Más allá de los procedimentales policíacos al uso, frecuentábamos conflictos morales que interpelaban a nuestros protagonistas, obligados a decisiones difíciles o imposibles.

Amores transversales

En este formato de tramas cerradas en cada episodio, autoconclusivas, se infiltraba un relato que iba evolucionando a lo largo de la serie: el triángulo amoroso de sus jóvenes protagonistas.

Un gran secreto

Otra historia en continuidad atravesaba los 29 episodios: el misterio que envuelve al padre de Corso y a su madre fallecida, y que tanto le ha marcado a él mismo. Su padre hace años que pena en la cárcel acusado de ser un policía corrupto. Corso le desprecia, pero lo que irá averiguando es que su padre solo es cabeza de turco y parte de una trama más oscura y trascendente, y que su madre fue asesinada. La serie se cerraba con un episodio en el que, con la misma fórmula de la cuenta atrás, se revelaba la verdad, una gran sorpresa final.

Éxito internacional

En el mercado internacional, tanto por el intangible de la imagen como por los beneficios económicos, Cuenta Atrás fue una serie muy rentable para Cuatro y la productora Globomedia: se vendió a más de 60 países de Europa y América Latina. En Francia, donde la ficción era el producto estelar en el exigente prime time, se estrenó en TF1, la cadena líder; eso sí, doblada. Me resulta tan extraño escuchar a los personajes que creamos hablar en otro idioma.

La serie estuvo incluso en un tris de ser adaptada en inglés y producida en Los Ángeles para alguna de las cadenas en abierto de la televisión estadounidense. Sí se produjo en Alemania, para RTL, el canal privado más importante. Se trataba de un remake titulado Countdown - Die Jagd beginnt (Cuenta atrás - La caza comienza). En confianza, nuestros protagonistas eran mucho más guapos. Podéis comparar vosotros mismos.

La fama de Dani Martín

Pese a emitirse en un canal minoritario como Cuatro, Cuenta Atrás gozó de un considerable éxito, pero es llamativo que no tuviera tanto impacto como en otros países. La popularidad de Dani Martín, entonces en el apogeo de su carrera musical como vocalista de El Canto del Loco, parecía a priori una de las grandes bazas de la serie, aunque luego pudo volverse en contra por el prejuicio de parte de la audiencia hacia un cantante, fenómeno fan de adolescentes, metido a actor. Sin embargo, lo cierto es que Dani no era un primerizo en la interpretación. Formado en la escuela de Cristina Rota, ya en Policías en el corazón de la calle protagonizó una trama episódica, en el papel de un gay que no ha salido del armario.

Tengo que decir que la implicación y profesionalidad de Dani fue intachable, todo pasión desde la humildad. Fuera de España, donde apenas le conocían como cantante, ya fuera doblado o con su propia voz subtitulada, nadie le puso la menor objeción; muy al contrario, se convirtió en el principal atractivo. Prevalecía su presencia apabullante en la pantalla, su manera de mirar y moverse, su carisma como de gran estrella cinematográfica.

En el guion del episodio 1, además de presentar un caso arquetípico con la peculiar fórmula de la cuenta atrás, se fijaba el tono narrativo y se sembraban detalles que cobrarían todo su sentido en el último episodio de la serie, cuando se resuelve el misterio central: ventajas de saber con antelación, gracias a la biblia, a dónde quieres llegar.

Y si quieres saber más, mucho mucho más, consulta la tesis doctoral de Begoña Herrero, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid.